El grado de
escalabilidad
del sistema, en la actualidad,
disminuye ante la imposibilidad de reemplazar aquellos servicios que
marquen los límites de la misma por otros que los amplíen.
Aunque la situación resultante es incluso peor, si el sistema se hace de modo que sea escalable todas las aplicaciones están pagando el precio de la escalabilidad incluso cuando se utiliza un único nodo. Si no lo es, el precio se paga cuando el sistema se escala.
En nuestro sistema cada aplicación puede escoger sus abstracciones dependiendo del grado de escalabilidad deseado, y reemplazar la implementación de las mismas cada vez que se cambie de opinión.