El primer enfoque permite adaptar el sistema sólo en el modo en que se haya previsto en tiempo de su diseño [18, 17]. La descarga de código de aplicación dentro del Sistema Operativo sólo puede efectuarse con éxito allí donde no interfiera con los servicios que ya está suministrando el SO. Lo que es más, las técnicas existentes para asegurar la confiabilidad del código introducido no están aún bien desarrolladas y presentan serios inconvenientes [147].
Sería factible modificar este tipo de sistemas para incorporar el
modelo de sistema que proponemos. Dado que en ellos tan sólo es
posible modificar aquellas componentes del SO para las que el
arquitecto del mismo ha permitido la descarga de código de usuario, la
incorporación del modelo de DAMN requeriría importantes cambios en la
implementación de estos sistemas. Alternativamente, podría modificarse
la asignación/revocación de recursos físicos (realizada dentro del
kernel en éstos sistemas) para que el código de aplicación tuviese
acceso a dichos recursos y los nombres y protecciones empleados
tuviesen validez en la red.