En los Sistemas Operativos Distribuidos convencionales todas las aplicaciones deben emplear el modelo de distribución impuesta. En todos ellos es difícil o imposible conseguir que aplicaciones centralizadas aprovechen la distribución y utilicen recursos remotos de modo transparente.
Lo que es más, dado que no existe un único modelo de distribución de servicios que funcione de forma óptima (incluso, de forma tolerable) en todos los casos, es extremadamente difícil la construcción de SSOO distribuidos de propósito general. No es de extrañar que los sistemas ``distribuidos'' más extendidos comercialmente sean SSOO centralizados operando en red.
El control que otorgan estos a los usuarios sobre la distribución es casi completo (dado que la distribución no está incorporada en el sistema). Los SSOO distribuidos, al contrario, no permiten a sus usuarios controlar la distribución de los recursos. Baste citar como ejemplo alguna de las quejas más típicas sobre SSOO distribuidos:
Estas quejas no expresan sólo el empeoramiento de la fiabilidad en los SSOO actuales, sino la frustración que provoca la falta de control sobre qué recursos utilizamos, cuales no estamos dispuestos a utilizar y cuales son los que preferimos.
Si el SO permitiese a los usuarios expresar sus preferencias y ejercer su libertad de control sobre la gestión de los recursos de que disponen muchas de estas quejas desaparecerían, sería posible que quienes lo prefiriesen sólo dependiesen del funcionamiento de aquellos nodos en los que se confía. Quien estuviese preocupado de la fiabilidad podría además sustituir los servicios del sistema por otros con más tolerancia ante fallos.