El segundo enfoque se centra en una reducción de servicios del núcleo [147], eliminando aquellos que pueden ser implementados posteriormente fuera del núcleo --posiblemente de forma que se obtenga un sistema distribuido. Como sugiere el hecho de que la mayoría de los sistemas adaptables opten él [169, 34, 35, 159, 131, 140], parece más adecuado el segundo enfoque que el primero para conseguir sistemas extremadamente adaptables.
En este tipo de sistemas se puede implementar el modelo de SO basado
en DAMN de un modo más simple que el tipo anterior (sistemas que
descargan código) de sistemas adaptables. No obstante, sería preciso
implementar una capa de software sobre el
kernel de tal modo que se
pudiesen utilizar recursos remotos. En la mayoría de los casos
incurriríamos en una reimplementación de servicios dado que ya existe
código dentro del
kernel que está haciendo tareas muy similares.
Alternativamente, podría modificarse el núcleo del sistema para que
considerase recursos físicos remotos. Esta modificación no sería
demasiado complicada en sistemas como el Exokernel
[62] o SPACE [134].