La eliminación de casi la totalidad de las políticas involucradas en la gestión de recursos origina una gestión distribuida de recursos. En el sistema propuesto el núcleo no decide qué recursos asignar y cuales liberar sino que las aplicaciones toman parte en dichas decisiones.
No obstante, como se ha visto en algunos sistemas adaptables centralizados como [60], el único cambio es la transición a un modelo de gestión distribuida de recursos.
Lo que es más, dado que la arquitectura propuesta se centra en la construcción de SSOO distribuidos, parece más adecuado optar por una gestión distribuida de recursos desde un principio.
Por otro lado, no es completamente cierto que se impida la gestión
global de recursos en aquellos casos en que se desee utilizarla. El
kernel que proponemos expone aquellos datos (ocultos en otros sistemas)
que pueden ser de interés para las aplicaciones siempre que no
comprometan la seguridad del sistema. Así por ejemplo, en cuanto a
gestión de memoria se refiere, los bits proporcionados por el
hardware (marco referenciado, escrito, etc.) y la lista de marcos
libres quedan expuestos de tal modo que las aplicaciones pueden leer
dicha información. Sería posible entonces implementar una gestión
global de memoria física (si es lo que se desea).